El diseño de software también promueve una mejor gestión del tiempo durante el proceso de desarrollo. Un enfoque estructurado desde las primeras fases permite que el equipo de desarrollo siga una hoja de ruta clara, lo que mejora la estimación de plazos y recursos
artista pirata. A medida que se avanza en el desarrollo, la claridad en el diseño evita los retrasos que suelen surgir cuando los desarrolladores se enfrentan a ambigüedades o cambios frecuentes en los requisitos. Al disponer de una base sólida y detallada, el tiempo que se dedica a tomar decisiones sobre la arquitectura o estructura del software disminuye, lo que contribuye a acelerar el proceso de desarrollo.